Después de unos dias, recaigo en mi blog con el clima cambiado. Por fin llegó el invierno que se resistía a golpearnos por la espalda desabrigada y lo recibo con los dos brazos estirados así que me tiran los tendones.
Tipear con guantes no es nada fácil, debo admitirlo, pero así como adoro el clima invernal; también lo sufro. Y sí, soy un poco friolenta. Casualmente, hoy tuve un tiempo libre y aproveché para hacer el recambio de ropa del placard (es que mi departamento no es lo que se dice "confortable" o "gran semipiso" como dicen las inmobiliarias) y noté la variedad de artículos que tengo para darle pelea a los grados bajo cero. Tengo medias de lana de llama, guantes de todos los modelos y colores, gorros de lana, bufandas con pompones sin pompones, lisas, rayadas, con fleco sin fleco...en fin, ¡no se en cuántos años vengo acumulando tanta artillería lanuda!
Después de juntar una montaña de prendas en la alfombra decidí que este año voy a empezar de cero. Sí, yo también quiero llegar al final del termómetro y sacarme de encima tanta ropa apolillada. No tuve mejor idea que embolsar y etiquetar todas las cosas (así--> gorros de lana (5 unidades), bufandas (8 unidades), etc) y llevarlas, algunas a la Iglesias y otras a un centro comunitario que está cerca de mi casa.
Hacía mucho que no me sentía tan bien =)
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